Varices en las piernas: síntomas, causas, tratamiento.

Las venas varicosas son desagradables y difíciles de tratar. Los vasos sanguíneos deformados causan dolor constante, las piernas se hinchan y se ven bultos morados y azules debajo de la piel. Las medidas conservadoras ayudan solo en la etapa inicial, con formas graves de venas varicosas, es necesaria una operación.

Varices en las piernas.

Varices: características de la enfermedad.

Las varices es una enfermedad asociada a la expansión de vasos superficiales. El motivo del desarrollo de la enfermedad radica en las peculiaridades de la estructura de las venas. Tienen válvulas que obstruyen el flujo sanguíneo inverso. Cuando se altera la producción de colágeno y elastina, las paredes vasculares se vuelven más delgadas, se estiran y deforman, las válvulas no pueden funcionar normalmente. Se produce un estancamiento de la sangre, se forman coágulos que causan hinchazón de los vasos sanguíneos y dolor constante. En ausencia de un tratamiento oportuno, son posibles complicaciones: necrosis, úlceras tróficas, tromboflebitis.

Durante mucho tiempo se creyó que los ancianos y las mujeres embarazadas padecían varices. Sin embargo, hoy en día, la enfermedad es cada vez más común en hombres jóvenes, niñas e incluso adolescentes. Los flebólogos advierten que la enfermedad es difícil de tratar. El éxito solo es posible en una etapa temprana, cuando los síntomas aún son sutiles. Se puede lograr mucho más éxito con la prevención. Las personas con familiares que padecen varices deben prestar más atención a su propia salud, controlar su peso y visitar a un médico con regularidad.

Las venas varicosas se caracterizan por fatiga constante, dolor e hinchazón de las extremidades inferiores.

Causas de las varices

Por lo general, varias razones afectan el desarrollo de la enfermedad. Entre los principales:

  • predisposición hereditaria;
  • desequilibrio hormonal;
  • enfermedades inflamatorias;
  • embarazo y parto;
  • falta de actividad física;
  • de fumar;
  • sobrepeso.

En la mayoría de los casos, las venas varicosas ocurren en el contexto de una predisposición hereditaria a la enfermedad: debilidad congénita de las paredes vasculares, interrupción de las válvulas venosas, patologías de los tejidos conectivos. Con la más mínima alteración en el estilo de vida, aumento de peso, esfuerzo físico excesivo, los problemas se harán evidentes y la enfermedad comenzará a desarrollarse rápidamente. El riesgo de desarrollar varices aumenta con la edad. Cuanto mayor es la persona, menos elásticas se vuelven las paredes del vaso y mayor es la posibilidad de deformación.

En las mujeres, el embarazo se convierte en un poderoso impulso para el desarrollo de las varices. Existe un desequilibrio hormonal en el cuerpo, un exceso de estrógeno y progesterona provoca la destrucción del colágeno en las paredes de los vasos sanguíneos. La situación se ve agravada por la disminución del flujo linfático, que provoca hinchazón de las extremidades.

La obesidad es un factor provocador fuerte. El exceso de peso aumenta la carga en los vasos, con su debilidad congénita, los cambios patológicos son inevitables. Un estilo de vida sedentario también puede afectar la condición de las venas. No menos peligrosa es la permanencia constante de pie y el trabajo asociado con la transferencia de peso. El grupo de riesgo incluye cargadores, atletas de peso pesado, peluqueros, meseros, mensajeros.

Una causa muy común del desarrollo de varices, especialmente típica de los hombres, es el tabaquismo. La nicotina, los productos de combustión y el alquitrán de tabaco tienen un efecto destructivo en las paredes vasculares, hacen que la sangre sea más viscosa y dificulta su movimiento. Para los fumadores experimentados, los problemas vasculares son casi inevitables. La ingesta regular de alcohol también puede empeorar la condición de las venas.

Los tacones altos y los zapatos incómodos son factores que provocan las varices de las piernas.

Los principales sintomas

La enfermedad tiene varias etapas. En el primero, los síntomas son casi invisibles. Los principales signos de las venas varicosas incluyen:

  • dolor, entumecimiento, hormigueo en las extremidades;
  • fatiga de las piernas que no desaparece después de un buen descanso;
  • una fina malla azulada en las pantorrillas, más visible al final del día;
  • calambres, dolores musculares que ocurren por la noche;
  • picazón en la piel.

En ausencia de un tratamiento adecuado y cambios en el estilo de vida, la enfermedad progresa. En la segunda etapa de las varices, la malla venosa se vuelve más pronunciada y adquiere un color púrpura cianótico. La piel de las piernas comienza a desprenderse, pica y aparecen manchas azuladas y rojas. Aparecen nódulos grandes, dolorosos y claramente palpables. El dolor en las piernas se vuelve constante, durante el día varía desde un dolor sordo y doloroso hasta un dolor agudo y paroxístico.

La tercera etapa se caracteriza por la proliferación de ganglios venosos, la aparición de manchas necróticas oscuras y edema constante. Una persona no puede moverse sin dolor. Con un tratamiento insuficiente, las complicaciones son posibles:

  • tromboflebitis;
  • úlceras tróficas;
  • tromboembolismo.

Los ganglios que sobresalen debajo de la piel se lesionan fácilmente, es posible que haya sangrado, que es muy difícil de detener. Con el desarrollo de tromboflebitis (inflamación de las paredes internas de las venas), se forman coágulos de sangre que pueden bloquear el movimiento de la sangre y causar la ruptura de las paredes de los vasos. No se excluye la tromboembolia, que puede ser mortal.

Diagnóstico y tratamiento

Ante los primeros signos de venas varicosas, se recomienda consultar a un terapeuta que emitirá una derivación a un flebólogo. El especialista realizará un examen de ultrasonido detallado, en algunos casos se prescribe una venografía de contraste. Por lo general, en la primera etapa, a los pacientes se les recomiendan venotónicos y anticoagulantes en forma de tabletas, así como medias de compresión. El médico prescribe una dieta baja en calorías y recomienda complejos vitamínicos. El paciente debe ser examinado cada seis meses, esto permitirá monitorear la dinámica y tomar medidas a tiempo.

Si el paciente acude al médico en una etapa tardía, no se debe utilizar la terapia conservadora. El flebólogo prescribirá una serie de pruebas y seleccionará la opción de intervención quirúrgica. La vejez, la cardiopatía crónica, la insuficiencia renal, las enfermedades autoinmunes u oncológicas se convertirán en una contraindicación para la cirugía.

Medicamentos necesarios

Es necesario iniciar el tratamiento tomando venotónicos y anticoagulantes. Proporcionarán un flujo sanguíneo normal, excluirán la formación de coágulos y coágulos de sangre, aliviarán el dolor y fortalecerán las paredes de los vasos sanguíneos. El curso está diseñado para 14 días, seguidos de un descanso. Las preparaciones orales se complementan con cremas y geles. Los productos con extracto de castaño de indias pueden mejorar el estado de los vasos sanguíneos y aliviar la pesadez en las piernas.

Si el dolor es intenso, se prescriben anestésicos al paciente. Los geles de rápida absorción con extracto de belladona ayudarán. Se frotan en la extremidad afectada dos veces al día, por la mañana y antes de acostarse. Los ungüentos son adecuados para compresas y lociones, las composiciones se pueden alternar según cómo se sienta.

Los ungüentos y cremas venotónicos ayudarán a aliviar la hinchazón y la fatiga con las venas varicosas

Medidas adicionales de tratamiento y prevención

Después de ir al flebólogo, deberá realizar ajustes en el menú. En las enfermedades venosas crónicas, es importante reducir el contenido total de calorías de la dieta, renunciar a los alimentos fritos, grasos, dulces, los productos semiacabados y la comida rápida. Se recomienda incluir en el menú:

  • sopas ligeras y nutritivas con caldo de verduras;
  • cereales integrales en agua o leche desnatada;
  • filetes de ave al vapor o al horno;
  • mariscos;
  • verduras frescas, hervidas o guisadas;
  • frutas y bayas;
  • productos lácteos bajos en grasa.

Es aconsejable excluir los alimentos que retienen agua en el cuerpo. Para evitar la hinchazón de las extremidades, es mejor dejar el café, el té negro fuerte y el exceso de sal. En lugar de bebidas carbonatadas y jugos comerciales, es mejor beber jugos frescos, medio diluidos con agua, bebidas de frutas caseras y compotas sin azúcar. Estas bebidas no contienen calorías adicionales y normalizan el flujo sanguíneo.

Es necesario eliminar por completo el alcohol, incluso pequeñas dosis de alcohol etílico son perjudiciales para las venas. Además, las bebidas alcohólicas pueden reducir la eficacia de los fármacos activos.

Con varices diagnosticadas, es necesario usar medias de compresión o hasta la rodilla. La camiseta médica es seleccionada por un flebólogo, el grado de fijación depende del estado de las venas. Los productos de profilaxis se pueden comprar de forma independiente. Las medias extra gruesas diseñadas para soportar las venas profundamente deformadas se compran con receta médica. El médico determinará no solo el grado de presión, sino también el tamaño requerido. Para prendas de punto de alta calidad, debe comunicarse con salones ortopédicos especializados. Las medias o calzas hasta la rodilla se usan por la mañana y se usan durante el día, pero deben quitarse por la noche.

Un elemento obligatorio en el programa de tratamiento es la gimnasia. Puede inscribirse en una terapia de ejercicios grupal o hacer ejercicios en casa. Movimientos útiles en decúbito prono: levantamiento suave de piernas, imitación de ciclismo, estiramiento a paso lento. Se excluyen las cargas, el grado de estrés depende de la etapa de la enfermedad. La gimnasia en casa no tomará más de 15 minutos, pero debe hacerlo todos los días.

Se recomienda descansar lo máximo posible durante el día. Es mejor acostarse boca arriba con los pies sobre una almohada o una toalla gruesa enrollada. Esta posición asegura una salida normal de la linfa y previene la hinchazón.

Terapia tradicional

En casa, es útil hacer baños y lociones a partir de decocciones de hierbas. Entre las plantas más efectivas se encuentran la manzanilla farmacéutica, el ajenjo, la corteza de roble y sauce, la sucesión, la hierba de San Juan, las hojas de plátano. La mezcla de hierbas se vierte con agua hirviendo, se insiste durante media hora, se filtra y se vierte en un recipiente. Las piernas se sumergen en agua tibia o fría durante 10 minutos, luego las extremidades se lubrican con ungüento o crema venotónica. Es mejor realizar el procedimiento antes de acostarse.

Un excelente agente venotónico es una decocción de semillas de castaño de indias. El medicamento previene una mayor deformación de los vasos sanguíneos, fortalece las paredes venosas y alivia el dolor de tracción. Se vierte un puñado de materias primas secas en 1 litro de agua hirviendo y se calienta durante 5-7 minutos. Luego, el caldo se infunde debajo de la tapa durante media hora y se filtra. Se toma 2 veces al día antes de las comidas por 0. 5 tazas. El curso está diseñado para 10 días, luego puedes tomarte un descanso.

Las compresas y lociones elaboradas con vinagre de sidra de manzana natural dan buenos resultados. Mejoran el flujo sanguíneo, reducen la hinchazón dolorosa y tonifican la piel. Es mejor hacer compresas en cursos, alternando con otros medios. Un paño humedecido en vinagre de sidra de manzana se escurre ligeramente y se envuelve alrededor de la extremidad afectada. Desde arriba, la compresa se cubre con una película y una toalla de felpa. Después de eso, debe acostarse con las piernas ligeramente levantadas. El procedimiento dura de 20 a 30 minutos, luego la piel se enjuaga con agua fría y se lubrica con crema.

Los géneros de punto de compresión pueden brindar soporte para las venas deformadas

Si la terapia conservadora no ayuda

Las tabletas y las cremas pueden aliviar la condición del paciente, pero con las venas varicosas avanzadas o de rápido desarrollo, se deberán tomar medidas más drásticas. Para los pacientes con la primera o segunda etapa de la enfermedad, un flebólogo puede recomendar escleroterapia. Se inyecta un adhesivo en las venas deformadas con una jeringa, después de lo cual el flujo sanguíneo pasa por otros vasos. El alivio llega en unos pocos días, pero el período de recuperación completo toma de 5 a 6 meses.

En caso de deformidad severa y daño a grandes fragmentos de venas, se puede recomendar una flebectomía. La extirpación de las venas dañadas o sus secciones se realiza bajo anestesia general o local. El cirujano hace pequeñas incisiones en el muslo, debajo de la rodilla y en el tobillo, sin cortar la piel a lo largo de las piernas. Esto evitará la recuperación a largo plazo y minimizará el riesgo de complicaciones.

El método más moderno y menos traumático es la coagulación con láser. Durante la operación, se retira todo o parte del recipiente dañado. El trabajo se realiza a través de una punción discreta, bajo la influencia de un láser, la incisión en la vena se suelda instantáneamente. El procedimiento excluye sangrado e infección accidental; inmediatamente después de la intervención, el paciente puede caminar.

Los flebólogos advierten que incluso una operación exitosa no ofrece una garantía total de que la enfermedad no regrese. Para que otros vasos no sufran, es necesario hacer ajustes al estilo de vida, seguir una dieta, dejar de fumar y el alcohol. La actividad física moderada es útil: caminar, andar en bicicleta, ejercicios terapéuticos. En muchos casos, se aconseja al paciente que tome venotónicos y anticoagulantes durante toda su vida. Es necesario visitar regularmente a un médico que controlará el estado de los vasos sanguíneos y podrá prevenir la recurrencia de las venas varicosas de manera oportuna.